Mentes brillantes de Rumanía

Los Balcanes son un lugar especial. Es el mágico puente entre Europa y Asia. La Europa oriental es algo más que rubias, vodka y comunismo. La Europa oriental se divide en norte y sur.

El sudeste de este continente es el lugar donde se mataron a reyes, se hicieron revoluciones y del que entraron y salieron imperios. Es sinónimo de especias, comida parecida y muchas tonalidades de piel. Sombras del pasado y mucho odio hacia lo turco, por aquello de que nos colonizaron durante más de 400 años. Casi nada. Las tres grandes religiones hacen su aparición como sólo en lugares como Oriente Medio se puede observar. A veces para ser hermanas, a veces para pelearse, como todos los hermanos.

Conocer la Historia es importante, puesto que sólo la Historia de los pueblos te descubre cómo son. Gracias a la historia, se sabe -o se debería- que rumanos, griegos y yugoslavos vienen del mismo pueblo: los tracios.

El objetivo de este artículo es comentar datos curiosos que casi todos desconocen en Occidente.

Rumanía, la gran desconocida

Se sabe -o se debería saber- que los rumanos tuvieron la primera ciudad de Europa cuyas calles contaron con alumbramiento (en Timișoara, un 12 de noviembre de 1884) y que hoy volar en avión no sería posible sin grandes inventores rumanos como Henri Coandă, pionero de la aeronáutica, Traian Vuia y Aurel Vlaicu. Vuia presentó en París, un marzo de 1906, su invento: fue el primer  hombre del mundo en volar con un aparato que era más pesado que el aire. Además, inventó dos helicópteros.

En el campo de las Ciencias de la Salud, Nicolae Paulescu, profesor de la Facultad de Medicina y Farmacia de Bucarest, descubrió en 1921, que el nivel de los glúcidos del organismo está determinado por la insulina, una hormona que genera el páncreas. Por lo tanto, empezó a suministrar insulina a los enfermos de diabetes, convirtiendo esta práctica en el tratamiento que existe hoy día para esta enfermedad. Casi nadie tampoco sabrá -porque no interesa- que el científico Ion Cantacuzino inventó la vacuna anti cólera y contribuyó a atajar la gran epidemia de tifus que asoló Europa durante la Primera Guerra Mundial. Además, gracias a él, Rumanía fue el segundo país del mundo en introducir la vacuna contra la tuberculosis para recién nacidos.

Que sepas, querido lector, que si puedes escribir sin tener que mojar constantemente la pluma en tinta, es gracias al ingeniero y matemático rumano Petrache Poenaru, que inventó la pluma portable y además fue precursor de la invención del macro tanque.

Se merecen un apartado aparte y cerrar este artículo las grandísimas mujeres rumanas.

Ana Aslan fue una científica con una obra muy importante en el campo de la geriatría, donde creó una fórmula que ayudaba a reparar el envejecimiento de las células. Muchas cremas de hoy día contienen la fórmula que ella descubrió en 1952.

Sofia Ionescu Ogrezeanu fue la primera mujer neurocirujana del mundo, que realizó una operación en el cerebro a un niño que había sufrido un bombardeo en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial.

Elisa Leonida Zamfirescu fue la primera mujer ingeniero del mundo, siendo reconocida como tal por la Asociación Internacional de Ingenieros de Rumanía y por la Asociación Internacional de Mujeres Universitarias. Intentó inscribirse en la Universidad Politécnica de Bucarest, donde fue rechazada por ser mujer. Decidió marchar y probar suerte en Berlín, donde la admitieron a duras penas, llegando el decano a recordarle que la obligación de las mujeres debía ser ”kirche, kinder, kuche” (iglesia, niños y cocina). Ella llega a describir cómo muchos profesores alemanes la evitaban por los pasillos y sufría constantemente discriminación por ser la única mujer en una carrera que supuestamente sólo la podían llevar a cabo hombres. Después de obtener su título, se marchó a ayudar a soldados heridos durante la Primera Guerra Mundial y llegó a dirigir hospitales, siendo condecorada por ello con órdenes y medallas, tanto rumanas como extranjeras.

Sarmiza Bilcescu Alimanisteanu se convirtió en 1890 en la primera mujer de Europa en obtener la Licenciatura en Derecho por la Universidad de París y la primera mujer del mundo en obtener un Doctorado en Derecho, además de convertirse en la primera mujer abogado de Rumanía. Su tesis doctoral se tituló ”La condición jurídica de las madres”, siendo una activa feminista.

Nadia Comaneci, por su parte, fue la primera gimnasta – récord que todavía hoy sigue sin ser superado- que obtuvo un 10 en las 4 pruebas que se deben realizar en gimnasía artística en los Juegos Olímpicos que se celebraron en Montreal, Canadá, en el año 1976. La anécdota es que en el marcador no estaban habilitadas 4 cifras para indicar un 10.00, sino que sólo había 3 cifras, porque nunca se pensó que se iba a superar un 9.99. Después de realizar Nadia su ejercicio, el marcador indicó 1.00.

 

 

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